miércoles, 17 de octubre de 2007

Judas o Pedro

Debo decir en mi beneficio que ver pasar por mi vida gente que no permanece, no se me hace un plato de buen gusto. Si además he rebasado ciertos límites, es doloroso y deja secuelas.


Con ello no afirmo que no haya encontrado gente con un grado continuidad tal que pueda decir de ellos que son mis amigos. En realidad, me siento tan afortunado de no tener que vivir en un continuo tránsito, que me gustaría saber la fórmula para que cada persona que alimenta mis esperanzas lo viviera al menos con la intensidad que lo percibo yo. Ya lo decía la canción: “la vida no vale nada / si no es para perecer / porque otros puedan tener / lo que uno disfruta y ama”


Sin embargo, el fracaso (porque siempre es un fracaso observar el alejamiento de quien sentías cercano) siempre trae implícita, al menos, la reflexión. Esta es la mía hoy.


Un profeta allá por el año uno tenía trazado un destino cruel (algunos creen que con sentido). Moriría crucificado por aquellos que le vieron nacer. Llegado el momento supo que uno de sus doce “amigos” le traicionaría y sería el desencadenante de su detención y martirio (Judas era su nombre). Otros once estarían a su lado; uno de ellos (Pedro) incluso heredaría su sabiduría, supuestamente, para repartirla por el mundo. EL profeta supo también que éste último le negaría tres veces al son del canto de un gallo....


Es una historia que todos conocemos, pero hoy me pregunto cual de los dos engaños me dañaría más, y aunque me cuesta trabajo encontrar un claro candidato, prefiero a Judas. Éste urdía su plan de hacía tiempo y era el único que se permitía criticar al profeta en su presencia. Su traición era una evidencia que solo esperaba materializarse...


Pedro me parecía más vil. ¡Quién podría suponer que sería capaz de negar su amistad con el reo! ¡La de veces que le había hecho creer que era la persona más importante de su vida!. Ni siquiera su llanto posterior me conmueve. Había tenido el gesto más aborrecible del mundo.


Pero yo tengo mucha más suerte que todo eso. Hoy, a mi lado, permanece el amor que intuí hace mucho tiempo y se ha hecho real y vivo como nunca. Hay algún teléfono que se descolgaría para mi a cualquier hora si intuyese que estoy en peligro de muerte. Así que pueden venir a mi cuantos “pedros” quieran. Pueden escribir y hablar sin parar con la intención de dañarme. Su daño dura lo que tardo en recuperar mi evidente fortuna, o mejor dicho, mi buena fortuna.


Tengo que disculparme por mi arrogancia. La necesitaba para recordarme a mi mismo que, ciertos episodios de mi vida en los cuales algunos han pretendido sacarme de mi inocente creencia, son solo episodios. Me es complicado calificar de amigo a alguien. Mis amigos, como dice la canción, “son gente cumplidora que acuden cuando saben que yo espero. Si les roza la muerte disimulan, que para ellos la amistad es lo primero” Y, francamente, algo así es difícil callar, da igual si parece infantil. Y si entre ellos, el mejor de todos es quien comparte la vida contigo, entonces debería llevarlo escrito en la frente continuamente como el mejor de los estigmas.


No me voy a disculpar por haber sido cursi. A veces me ataca esta postura en la soledad de mi desván.

3 comentarios:

Amy dijo...

No sé, no sé, yo creo más bien que Jesús le pidió a Pedro que lo negara, porque evidentemente en aquella situación política quien estuviera al lado de Jesús iba a ser perseguido y con aquel bullicio de gente posiblemente el mismo pueblo pudiera haber hecho alguna locura. Pedro era un arrogante y un soberbio, porque la escena venía a cuento de que él jamás lo traicionaría. Y Cristo pues le bajó los humos, pero Pedro no hizo nada que no hiciera nada para salvar su vida, no creo que traicionara su amistad. Es más pienso que cuando lloró fue más por descubrir de que no era tan diferente a aquellos que criticó y que él también ponía su vida antes que nada. Cristo consideró a Pedro un buen amigo, y como esta historia va de dioses y e hijos de dioses, ni Judas ni Pedro podían escapar a los designios de su Dios, así que su grado de culpabilidad es mínimo, no olvidemos aquello de que Dios escribe recto con renglones torcidos.

Igrein dijo...

Ummm... pues yo he leído el
Evangelio según Judas y te diría lo contrario que Amy.
Jesús le dijo a Judas que a él le tocaría la peor parte. Que debía hacer algo tan mezquino que la gente le odiaría durante miles de generaciones, pero que llegaría un día en que se sabría la verdad y le adorarían como a un Dios.
En cambio los demás discípulos (quitando a Maria Magdalena, que según Judas era una discípula más, aparte de la mujer de Jesús) se dedicaron a hacer lo que Jesús les dijo que no hicieran: crear las iglesias y darles una riqueza y un poder. Jesús dijo: si levantas una piedra, ahí estaré... ves? no se necesitaban las iglesias. Además Pedro era misogeno y negó que María Magdalena fuera una discípula.
Buf!!! Podría seguir hasta aburrir, pero no quiero hacerme pesada. Es que yo siempre he sido creyente pero ahora estoy en crisis con Jesús y estoy buscando la forma de superarla, de decidir si creo o si no definitivamente.
De todas todas yo me quedo al lado de Judas. A los demás no les aguanto. Jugaron a ser Diós eligiendo los evangelios que a ellos les convino y dijeron que había sido una paloma, que era el espíritu Santo... venga va!!!!

Judas, sin ninguna duda, era mejor.

Un beso.

Nacho dijo...

Amy: los designios de los dioses son una razón muy pobre para justificar la manifiesta incapacidad del cobarde, ni siquiera en aquellos, que por lo que parece, tenían “línea directa” con Dios. Pedro le negó y si lo haces para salvar tu vida puede que se te justifique, pero será una losa que te pese para siempre. Judas sufrió tanto por el daño que hizo a quien amaba de verdad, que no pudo soportarlo y se quito la vida. La dignidad de este revolucionario sobrepasa con creces la hipocresía de Pedro, el cobarde que fue incapaz de renunciar a seguir guiando a los cristianos después de tan ruin postura.

Mil gracias por tu visita a mi desván. Aquí el café humea calentito siempre, y está siempre dispuesto para quienes lo visiten.

Igreín: (¿es con tilde?) Me resulta muy interesante tu reflexión sobre el asunto. Yo me refería más bien a la actitud humana de hacerse traidor a la mínima de cambio, y no asumir tu responsabilidad de falso. Claro que tratándose de un falso, puedes esperarte cualquier cosa. Me parece aún más interesante esa crisis de fe que vives, habiendo vivido lo que has vivido y luchado lo que has luchado... (por lo que he leído en tu bitácora).

Ójala mi desván tuviese un espacio y un tiempo más real para que te extendieses en tus teorías. Hazlo por capítulos si quieres. Sería todo un honor.